Sismo

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Un sismo (también conocido como terremoto o temblor) es el movimiento de la superficie de la Tierra, como resultado de la liberación repentina de energía en la litosfera; lo que crea ondas sísmicas. Los sismos pueden ser lo suficientemente violentos como para destruir ciudades enteras. La sismicidad o la actividad sísmica de una zona se refieren a la frecuencia, el tipo y el tamaño de los terremotos experimentado durante un período de tiempo.

Los sismos se clasifican mediante las mediciones realizadas por sismómetros. Existen dos tipos de medición se sismos, aquella que los clasifica en números del uno al cinco; y otras, más empleada, conocida como escala de Richter, que cuenta con mediciones del 1 al 10; siendo el 10 el nivel más peligroso.

Estas dos escalas son numéricamente similares en su rango de validez. Los sismos de magnitud 3 o inferior (en la escala de Richter), suelen ser, en su mayoría, bastante débiles y, por lo mismo, imperceptibles. Los sismos de magnitud 7 y mayores suelen causar graves daños en áreas más grandes, dependiendo de su profundidad. Los mayores terremotos en tiempos históricos han sido de magnitud ligeramente por encima de 9. La intensidad de movimiento es medido en la escala Mercalli.

En la superficie de la Tierra, los sismo se manifiestan por el temblor y, a veces, el desplazamiento de la tierra. Cuando el epicentro de un terremoto de gran magnitud se encuentra en alta mar, los fondos marinos pueden ser desplazados lo suficiente para provocar un tsunami. Los terremotos también pueden provocar deslizamientos de tierra, y, ocasionalmente, actividad volcánica.

En su sentido más general, la palabra “sismo” se utiliza para describir cualquier evento sísmico, ya sean naturales o causados por los seres humanos (aquellos que generan ondas sísmicas).

Los terremotos son causados principalmente por la ruptura de fallas geológicas, así como por otros eventos tales como la actividad volcánica, deslizamientos, explosiones de minas, y ensayos nucleares. El punto inicial de la ruptura y en el movimiento terrestre que provoca un sismo es conocido como foco o hipocentro. El epicentro es el punto en el nivel de la tierra directamente sobre el hipocentro.

Se estima que alrededor de 500.000 terremotos ocurren cada año, detectables con los instrumentos actuales. Alrededor de 100.000 de estos se puede sentir. Pequeños sismos se producen en forma casi constante en todo el mundo, en lugares como California y Alaska, en los Estados Unidos; así como en El Salvador, México, Guatemala, Chile, Perú, Indonesia, Irán, Pakistán, las islas Azores en Portugal, Turquía, Nueva Zelanda, Grecia, Italia, India, Nepal y Japón; aunque debe de tenerse en cuenta que los sismos pueden ocurrir en casi cualquier lugar. Los grandes terremotos ocurren con menos frecuencia; pero han existido varios de ellos a través de la historia que han perjudicado gravemente a ciudades enteras.

La zona sísmica más activa y por ello la más peligrosa es aquella que corre a la par del cinturón de fuego; el cual desde Oceanía, hasta Chile, pasando por Japón, California (en los Estados Unidos); México y Centroamérica.

This article was last modified: Jan. 2, 2018, 1:30 a.m.